1- Percepción espiritual.

Todo cuanto nos rodea contiene información espiritual. Acceder a dicha información nos corresponde por derecho propio.

Contamos para ello con un sistema, completo en sí mismo, llamado sistema de chakras o glándulas espirituales.

Este sistema funciona con la intención. Es increíble que sea tan sencillo en su manejo.

La intención de percibir el mundo espiritual: hace que empiecen a activarse. La intención de comprender de manera más abarcadora: los mantiene funcionando.

Cuando te consideras espiritual, la espiritualidad llama a tu puerta. Es ella la que llega a ti. Tú, simplemente, te permites el acceso.

Intención, sostenernos en ella y cumplir unos requisitos.

Habría que empezar explicando el mundo espiritual y material. Aparentemente parecen dos formas y conceptos diferentes, más como el recorrido por el sistema lo explica lo que haré es ir mostrando qué implica en la vida cotidiana.

¿De qué va a servirte aceptarte y considerarte espiritual? De mucho. Pues puedes ver la vida en su porción de visión aislada y limitada, o verla en su contexto más amplio.

Suelo explicar la visión espiritual de la siguiente manera: imaginas que te encuentras en la acera de la calle viendo pasar una cabalgata. Tu visión, a ese nivel, abarcará la porción de la cabalgata que pasa por delante de ti así como cierta distancia de la calle. Si das media vuelta, entras en el edificio y subes al tercer piso asomándote al balcón, verás la porción que está pasando por delante, la calle y un poco más allá. Si subes al décimo piso contemplaras la cabalgata y su recorrido por el barrio. Si sigues subiendo hasta el vigésimo posiblemente verás cómo discurre casi desde el principio al final. Cuando bajas y comentas lo que va a suceder, personajes que desfilarán, descripciones de carrozas... como mínimo, quedarán sorprendidos.

La visión de un despido como porción de la realidad vista desde la acera, o la visión más general, familiar, laboral, afectiva y personal como engranaje de un proceso más completo, dan dos posicionamientos ante los hechos completamente diferentes.

Para la porción limitada sólo necesitas seguir utilizando tu percepción tal cual está. Para el contexto más abarcador, requieres ampliar tu percepción.

Y de eso van todos los cursos y talleres de conciencia, autoconocimiento, autoestima, liberación emocional, canalizaciones, energía... incluso la sanación y terapias, de ampliar la percepción hasta poder percibir y percibirte con más coherencia y sentido.

De entrada, el MétodoECO te ayuda a empezar a subir los peldaños que te conducen al vigésimo piso.

Y eso ya es un cambio importante.

2- Más allá de los cinco sentidos físicos.

Normalmente hablamos de cinco sentidos físicos con los que captamos lo que nos rodea. Sin embargo cuando sueñas, también percibes con nitidez lo soñado. Por ejemplo: coges una rosa, te pinchas con una espina y te chupas el dedo.

Nadie puede convencerte que no sintieras el pinchazo porque lo sentiste. Tú estabas en la cama y tus pies y manos lo que percibían era el pijama, sábana...  tu boca la saliva nocturna. Sin embargo sentiste ciertamente el pinchazo y saboreaste la sangre. Y más tarde, cuando recordaste el sueño, lo reviviste tal cual pasó con la misma nitidez y claridad con que lo viste al soñar.

Tienes sentidos perceptores más allá de los cinco físicos captando a cada instante inmaterialidad. Pues tus pensamientos son inmateriales al igual que tus emociones. Tus sueños, ensoñaciones, fantasías, dolor, sufrimiento, alegría, disfrute, miedo... lo son.

¿Qué pasa con tu visión del futuro y pasado? Ni siquiera existen y los ves. Incluso dialogas con ellos, lo cambias, modifica... haciendo filigranas y encajes de bolillos.

Puedes, perfectamente, estar en el salón de casa viendo con los ojos físicos el salón, la televisión, a tu familia y a la vez, percibir lo que vas a hacer mañana, lo que te pasó ayer...

Todo eso que realizas de manera increíble con tu mundo inmaterial, todo eso que te pertenece, del cual eres soberano dueño, completamente intransferible, tuyo, absolutamente tuyo y que sólo tú puedes captar de ti, lo haces con unos sensores que no son los cinco sentidos físicos. Esos sensores se encuentran formando parte del sistema de chakras o glándulas espirituales funcionando de manera coordinada con los físicos.

A fin de cuenta sólo es en tu parte material, en tu cuerpo físico, donde experimentas. El sueño no se experimenta por sí mismo, ni te percibe a ti. Eres tú quién ve la rosa, quién la coge, quién se pincha...

Tú eres el perceptor y la rosa lo percibido.

¿Dónde sientes la rabia al recordar lo que te hizo fulanito? En ti, en tu cuerpo recorriéndote en oleadas inundando tu mente como alimento y soporte de pensamientos rabiosos de: rechazo, venganza, ataques y defensas.

Tú eres el perceptor y la rabia lo percibido.

¿Y dónde sientes la ternura al recordar un abrazo? En ti, en tu cuerpo, recorriéndote en oleadas inundando tu mente como alimento y soporte de pensamientos de: ternura, gratitud, amabilidad...

Tú eres el perceptor y la ternura lo percibido.

De repente es como ¡guau! “es verdad que toco el mundo inmaterial constantemente”.

“¡Pues sí!”.

El mundo inmaterial forma parte continuamente del material. Ambos van de la mano. No pueden separase ni existir el uno sin el otro.

Esto es como el agua y el vapor. Dos estado diferentes de H2O. Uno en estado-forma-agua más perceptible por los sentidos físicos y otro en un estado-forma-vapor de menor percepción física. De hecho se percibe cuando está en proceso de condensación: pasando de vapor a agua, por ejemplo a través de la piel en forma de humedad.

A manera de referencia podemos decir que en el mundo inmaterial pasa algo parecido.

Vamos a quedarnos en la forma-más-condensada: pensamientos y emociones. Vamos a quedarnos, por ahora, con el sentir y expresión inmaterial más cercana a la materia palpable.

Y vamos a llamar a lo que nos permite captarlo: sentidos espirituales, para diferenciarlos de los sentidos físicos y por encontrarse relacionados directamente con las glándulas espirituales.

Los sentidos espirituales están presentes con nosotros dispuestos a ser utilizados para cada instante, situación, ante cualquier hecho, persona, decisión...

Todos, todos, somos espirituales.